VISITAS Y VIAJES

CROACIA

 

Dentro de la programación de viajes de AO 2000, el pasado 20 de Septiembre y hasta el día 27 de dicho mes, nos desplazamos a Croacia. Una vez más debemos señalar la puntualidad y colaboración de los numerosos asistentes de este viaje que ha contribuido al éxito del mismo.

Llegamos al Aeropuerto de Zagreb, antigua capital de la ex-Yugoslavia, donde nos esperaban los dos guías que nos acompañaron durante todo el recorrido del viaje. En nuestra visita en esta ciudad hemos podido destacar por su belleza la Catedral de San Esteban, Iglesia de San Marcos del siglo XIII, que aglutinó los medios artesanales de la ciudad, Iglesia de Santa Catalina, el colorido del mercado de Dolac situado muy cerca de la Catedral con puestos de frutas, verduras y flores que nos animaba a comprar, el Jardín Botánico con una conservación verdaderamente extraordinaria de flores y plantas, donde pasamos un rato muy agradable, posteriormente nos dirigimos al cementerio donde están enterrados los personajes más representativos e ilustres del país y que está considerado uno de los complejos monumentales más importantes de la ciudad y naturalmente la zona medieval donde callejeamos por las dos ciudades gemelas Kaptol y Gradec, que se unieron para hacer frente común a la invasión del Imperio Otomano.

Al día siguiente visitamos el Parque Nacional de Plitvice, donde quedamos impresionados por sus lagos, cascadas y maravillosos paisajes y sobre todo por el color de sus aguas. En nuestro recorrido visitamos Zadar, que no estaba previsto en nuestro programa, fue una agradable sorpresa que agradecemos a la Agencia, entre otras cosas nos llamó la atención el órgano que funcionaba con el aire y las olas del mar único en el mundo, y por supuesto la belleza de la ciudad romana.

En la siguiente jornada nos dirigimos a Sibenik visitando la Catedral de Santiago construida en el siglo IX.Hay que señalar que en el siglo XV, y bajo el poder veneciano encabezó la lucha contra los turcos. Desde la fortaleza de San Nicolás se divisaba la costa, la bahía y en su conjunto toda la ciudad.

Seguimos hasta Trogir, una auténtica joya amurallada que conserva vestigios griegos, romanos y que en 1997 fue declarada Patrimonio de la Humanidad, hay que señalar que Venecia dejó una profunda huella en esta ciudad.

Continuando con nuestro viaje llegamos a uno de los lugares más emblemáticos Split, capital de la región de Dalmacia, centro cultural , político y económico. Cuenta con 20 Facultades. Hay que resaltar en esta ciudad el Palacio del Emperador Diocleciano, es un único recinto que sirvió de refugio a los habitantes de esta ciudad ya que en su interior existían viviendas, iglesias y palacios. La conservación y tamaño nos sorprendieron a todos.

Al día siguiente nos dirigimos a Mostar, ciudad de Bosnia Herzegovina, y al cruzar la frontera nos llamó la atención la diferencia del nivel de vida entre ambos países. La guía que tuvimos nos comentó que el paro en Mostar alcanzaba el 52%. Las huellas de la guerra estaban presentes en toda la ciudad. Nos tropezamos con militares españoles, según nos informó la guía, España mantiene 200 militares y se tiene la sensación que en cualquier momento puede estallar un nuevo conflicto por el antagonismo de las diferentes civilizaciones que conviven. Uno de los sitios más emblemáticos es el puente sobre el río Mostar que quedó totalmente destruido durante la guerra y que en la reconstrucción tuvieron una participación muy activa los militares zapadores españoles.

Dejamos para los dos últimos días Dubrovnik, la joya del viaje, también llamada la perla del Adriático. Fue en el siglo XIII una ciudad Estado que compitió con la propia Venecia en el campo comercial, después de dos siglos de sometimiento en el siglo XV se proclama República. El terremoto de 1667 frenó la etapa más brillante dejando miles de víctimas y la ciudad muy dañada.

En el año 1814 Austria se hace con el control de la ciudad hasta finales de la primera guerra mundial, terminada la contienda bélica el territorio dálmata fue anexionado al nuevo reino de Yugoslavia.

Es difícil comentar todo lo que vimos en esta maravillosa ciudad (palacios, iglesias, calles, etc.) porque nos faltaría espacio, pero si resaltamos las vistas desde las murallas que rodean la ciudad, con un grosor de 5 metros y en algunos tramos con una altura de 25 metros, por lo que en su época la hacia prácticamente inexpugnable.

Con estos últimos recuerdos aterrizamos en Madrid con la certeza de haber compartido con nuevos amigos este maravilloso viaje.

 



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