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NUESTRO BARRIO

La Alameda de Osuna es un barrio residencial situado al noreste del municipio de Madrid, a unos diez kilómetros de la Puerta de Sol. Pertenece al Distrito 21, Barajas. Su superficie es de 98 hectáreas que se encuentran calificadas en su totalidad como zona urbana. Se localiza en las proximidades de Barajas (pueblo), Barrio de Canillejas y la zona aeroportuaria, otros barrios colindantes son: el Barrio del Aeropuerto, Barrio de Corralejos y Ciudad Pegaso (Rejas). Sus límites territoriales se encuentran comprendidos entre la Avda. de la Hispanidad, Avda de Logroño, las calles de Riaño y San Severo y la vía del ferrocarril de Madrid a La Junquera.

Un rasgo característico de la Alameda de Osuna es la abundancia de parques y jardines. Es, de hecho, el barrio con más zonas verdes por metro cuadrado de la capital. Esto, se debe tanto a la existencia de zonas ajardinadas en la mayoría de urbanizaciones como a la existencia o proximidad de dos parques públicos de gran importancia: El Capricho y el Parque Juan Carlos I (Campo de las Naciones).

Ortega y Gasset dijo que «un capricho es hacer cualquier cosa entre las muchas cosas que se pueden hacer». Afortunadamente para todos los madrileños, en 1787, doña María Josefa Alfonso Pimentel, duquesa de Osuna, decidió no reprimir el suyo y eligió además hacer realidad el más bello de todos los caprichos posibles. Para ello, encargó al paisajista francés Jean Baptiste Mulot un jardín al que acabaría llamando precisamente así: El Capricho.

La Alameda de Osuna surge alrededor del palacio y los jardines de Osuna. En él predominan los bloques de ladrillo rodeados de jardines. Y, si en un principio su población estaba casi toda formada por empleados del aeropuerto, después el barrio atraería a familias que buscaban una zona tranquila que no estuviera demasiado lejos del centro de Madrid.


Breve Historia del Barrio

En el año 1369, D. Pedro González de Mendoza recibe como donación el “lugar de Barajas”. Otro antiguo documento, fechado en 1469, da fe de la donación hecha por parte de la Villa de Madrid al Concejo de La Alameda de unos terrenos situados en el paraje denominado “Fuente Estobosa”, cuyo emplazamiento nos es desconocido.

 

En el siglo XV el área del entorno de Barajas fue agrupada en señorío y entregada a la familia Zapata. La fecha de construcción del castillo parece ser la de 1431, cuando el rey Juan II otorga como dote las villas de La Alameda y Barajas a Inés de Ayala y a Ruiz Sanz Zapata.

En 1580 el duque de Alba pasó unos días en el castillo a su regreso del destierro de Uceda. También en el castillo murió en 1622, y tras un corto cautiverio, el tercer Duque de Osuna, que fue enterrado en la isla de un lago cercano, que era propiedad de los Zapata.

Según algunos documentos, Francisco Zapata de Cisneros, que ostentaba los títulos de señor de La Alameda y Conde de Barajas, realizó en 1575 algunas mejoras en el castillo.

Durante los siglos XV y XVI el tamaño de Barajas era muy reducido. Se estima que la población de La Alameda era de unas 100 familias. Su economía era pobre porque su principal actividad era la agricultura que se desarrollaba en campos areniscos debajo rendimiento. La actividad ganadera era inexistente por no contar con pastizales naturales que proporcionasen su alimentación.

 

 


Escudo de Armas de la familia Zapata.

Ya  en el año 1579, la Villa de La Alameda tenía una iglesia nuevamente reedificada, de una sola nave, muy alegre y vistosa, bajo la advocación de Santa Catalina Virgen y Mártir, anexa de la parroquial de San Pedro de Barajas.

Tenía un gran crucifijo de dos metros y medio de alto y que pesaba 8 kilos. La imagen fue traída por un vecino de las Indias y siendo recibida en Madrid con una gran solemnidad del clero, de cruces y pendones nobiliarios, y a ello asistieron gran multitud de gentes.

Las crisis acaecidas en el siglo XVII redujeron a la mitad el número de habitantes de Barajas debido, principalmente, a las siguientes causas:
— La epidemia de peste que asoló todo el país.
— La expulsión de los moriscos, ordenada por Felipe III, de Barajas salieron unos 200.
— El traslado temporal de la corte a Valladolid.

En aquellos años, el principal medio de subsistencia de los vecinos de La Alameda era el suministro de pan a la cercana ciudad de Madrid.

A finales del siglo XVIII la vida de La Alameda se encontraba totalmente arruinada. Solo la habitaban cuatro familias cuyos miembros eran criados del conde de Barajas y se ocupaban en cultivar la huerta del conde situada al pie del castillo. La Alameda tenía en esta época una iglesia pobremente ornamentada y dos alamedas de álamos negros de poca talla.

La decadencia de la villa era patente y quizá se hubiera despoblado por completo de no haberse construido por esa época una serie de casas de recreo que, edificadas por familias acomodadas de Madrid, eran utilizadas como lugar de reposo donde pasaban los veranos y fines de semana descansando fuera de la aglomeración urbana.

En 1782 un incendio destruyó la Iglesia de Santa Catalina, que contaba por aquel entonces con unas magnificas imágenes dedicadas a la Virgen de la Soledad y a San Francisco de Asis.

Esta situación se vería consolidada con la llegada a la villa de D. Pedro Téllez Girón, noveno Duque de Osuna, que entra en la historia de La Alameda el 18 de Octubre de 1783 al comprar al Conde de Priego una serie de terrenos y casas situados a poca distancia del castillo. Esta propiedad fue ampliada posteriormente con nuevas adquisiciones, iniciándose, además, importantes labores de acondicionamiento que la transformarían en una de las mejores villas de recreo de la aristocracia española. Las obras realizadas por los duques y la influencia que tuvieron en la transformación de toda la zona circundante fueron de tanta importancia que la antigua villa de “La Alameda” pronto sería conocida como “La Alameda de Osuna”.

En 1792 la finca adquirida por los duques ya contaba con un magnifico palacio y, por iniciativa de la duquesa, Doña María Josefa Alonso y Pimentel, unos espléndidos jardines, que son los que hoy conocemos como el parque de “El Capricho”.


Don Carlos Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento

 

Durante la ocupación francesa la finca fue requisada, y utilizada para alojar al general Beliart y su plana mayor. Al final de la guerra, volvió a ser ocupada por los Duques de Osuna, que se habían refugiado en Cádiz durante el conflicto.

Don Carlos Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento fue el VII Conde de Fernán Nuñez, y el 24 de septiembre de 1817 consiguió elevar su rango nobiliario a Duque. También ostentaba, entre otros, los títulos de Conde de Barajas y Marqués de La Alameda. Este es el motivo por el cual contamos en nuestro barrio con un bonito y poco conocido monumento situado a espaldas de las ruinas del castillo de los Zapata y frente a la Biblioteca Gloria Fuertes. Se trata del panteón familiar de los Duques de Fernán Núñez.

Hacia 1832, el Duque de Osuna comenzó a estudiar la posibilidad de implantar las carreras de caballos inglesas en España. La primera de éstas medianamente seria celebrada en nuestro país tuvo lugar en la Alameda de Osuna en el año 1835, donde los duques de Osuna mantenían una importante cuadra y yeguada.

Durante la Guerra Civil se construyó un nido de ametralladora en las cercanías del castillo, lo que hace pensar que éste sufriera daños.

Mientras tanto, Barajas continuó creciendo y ya en el siglo XX figura como villa con Ayuntamiento propio y dependiente del partido judicial de Alcalá de Henares. Posteriormente, en 1949, Barajas fue anexionada al Ayuntamiento de Madrid como parte del distrito de Chamartín.

La gran mayoría de vecinos de la Alameda de Osuna se refieren al área residencial más occidental del barrio como el Motocine. Hoy día es una zona muy agradable con pisos de calidad, oficinas, restaurantes, pubs, hoteles, y hasta una parada de Metro. Pero hace 35 años existía en el mismo el mayor motocine al aire libre de España. En el año 1959 se construyó una gigantesca pantalla de hormigón y se habilitó el área para aparcamientos con más de 600 plazas. La idea estaba importada de los EEUU por un empresario español relacionado con las artes escénicas. Se escogió esta zona, entonces deshabitada, porque lindaba con la carretera de Barcelona, y era un acceso fácil para los militares norte-americanos de la base aérea de Torrejón de Ardoz. La iniciativa no tuvo un excesivo éxito en España y cerró a los pocos años, pero la gran pantalla de hormigón se conservó durante mucho tiempo. Esa gran explanada, en donde había un picadero de caballos, era lugar de juegos y prácticas de bicicleta y de coches, hasta que a principios de los años noventa se fue urbanizando hasta presentar el aspecto que tiene hoy día. Aunque ya no queda ningún vestigio del viejo cine de verano, todo el mundo se referirá a esta zona como el Motocine.

 

Allá por el año 1964, toda la zona que comprende la Alameda de Osuna estaba considerada como un núcleo verde. Sin embargo, por un error de trascripción, lo que actualmente es nuestro barrio, no figura como tal. De hecho, cuando el entonces Ministro de Obras Públicas D. Federico Silva Muñoz hizo una visita a las obras del nudo de Einsenhower, D. Carlos Arias Navarro, entonces Alcalde de Madrid, explicó al Sr. Ministro señalando lo que hoy es nuestro barrio “Aquella mancha verde que veis es la Alameda de Osuna. Allí no se construirá nada. Todo eso será jardín, zona verde”.

En el año 1970, Barajas entra a formar parte del nuevo distrito de Hortaleza surgiendo en La Alameda de Osuna urbanizaciones llamadas residenciales promovidas por empresas como Dragados y Construcciones, Bareco, Construcciones Saja, Constructora Brezo, Fincas Madrid (Parqueluz) y otras más, que edificaron diversos grupos de comunidades de viviendas. La Alameda de Osuna ya era un barrio moderno y residencial, con amplios espacios abiertos y zonas verdes.

Ya por el año 1974, la Alameda de Osuna era un barrio moderno y residencial, de aspecto envidiable, con amplios espacios abiertos y zonas verdes y con una población mayoritariamente formada por jóvenes familias de clase media que disfrutaban de las ventajas de vivir en el campo disfrutando de la proximidad de la ciudad, o bien de vivir en la ciudad pero un poco apartado de las incomodidades de una gran urbe.

 


Primeras edificaciones Modernas (1960)

En la reestructuración del municipio de Madrid de 1987, el barrio de la Alameda de Osuna pasó a formar parte del Distrito 21, Barajas.

En la actualidad el hecho mas relevante ha sido la llegada del metro en 2006, con dos paradas en el barrio, "El Capricho" y "Alameda de Osuna" que unen el barrio con Madrid a través de la línea 5.

Es curioso que, al observar el plano del contorno actual de nuestro barrio, así como también los nuevos edificios públicos del polideportivo y el Centro Juvenil Gloria Fuertes, se aprecie una clara semejanza con las formas de un barco. También es coincidente el hecho de que casi la totalidad de nuestras calles estén relacionadas con el mar; Corbeta, Bergantín, Velero, Góndola, Noray, Galeón, Catamarán, Balandro, etc.

Los nombres de nuestras calles, además del origen mencionado, aluden a famosísimos editores e impresores: Joaquín Ibarra, Benito Monfort, Manuel Aguilar Muñoz y Antonio Sancha.


Perfil verde del barrio

Barajas cuenta con 4.566 árboles de alineación de 63 especies distintas entre plátano (38,22%), robinia (16,36%), catalpa (8,65%) y resto de especies (36,77%). Para 2007-2008 se plantarán 126 unidades más y se podarán 291 ejemplares.

Respecto a zonas verdes el distrito cuenta con casi 230 hectáreas, de las que 34,83 hectáreas son zonas ajardinadas; 10,50 hectáreas corresponden a zonas forestales consolidadas; 3,46 hectáreas a zonas no consolidadas; hay 3,31 hectáreas de medianas, 160 hectáreas en el parque de Juan Carlos I y 17,60 hectáreas en el Parque El Capricho.

A estos dos “pulmones verdes” del distrito, se suman el parque de los Coronales (5,49 hectáreas) y el Arroyo del Tesoro (1,67 hectáreas), ambos con pequeñas zonas estanciales, espacios interbloques, praderas, arbustos, arbolado y zonas de juegos infantiles y deportivas. La Alameda de Osuna alberga en sus 7,61 hectáreas de zona forestal no consolidada plantaciones de pinos y encinas, un circuito biosaludable y un campo de fútbol.

Las medianas de la avenida de Logroño y la Glorieta de Nuestra Señora de la Soledad (1,96 hectáreas) y las del Campo de las Naciones (1,72 hectáreas) cuentan con césped, arbolado, arbustos, macizos de flor y laminas de agua, además de la plaza de los Hermanos Falcó que, en sus 0,23 hectáreas del casco antiguo de Barajas, crece el césped, los macizos de flor y una fuente ornamental